Cien veces levantó la mirada, más allá de su tes no
pudo ser
Otras cien veces inclinó la cabeza y su descalzo pie
pudo ver
Creyó ser libre, más no conocía otro ser
No esperaba ni anhelaba lo cambios alternantes del
sol y la luna
Pues para sí noche y día no proveían diferencia
alguna
Dormitaba sin tiempo ni espacio, prisa o desahucio
En su mente no cabía duda, su labor solo procuraba
cansancio
Guardian imperturbable su oficio parece algo más que
eterno
Erguido en vigilancia recostado en el lecho más
nunca enfermo
Para sí, solo una verdad estaba en evidencia
Y era que sin humana compañía estaba su vivencia
De sus labios nunca un sonido sus cuerdas emanaron
El sigilo gobernaba el ligero movimiento que sus
miembros entonaron
Adorador y adorado, amo y criado, protector y protegido
Si alguna vez a su lado compañía hubo
Su partida no recuerda ya se ha ido
En su pupila incrustado el lejano e inerte horizonte
se ha grabado
Pues su entorno solo la ausencia llena el lecho para
él sagrado
En una gran esplanada su ser se ve súbitamente
arrullado
Por el sentir de la brisa que por primera vez pasa a
su lado
Nunca en ese espacio de nada algo como eso le había
pasado
Un escalofrío de incesantes lo recorre hasta lo más
profundo se su ser
Desea correr y junto con ese soplo de brisa gozar
Más cae en cuenta que no se puede de su posición
zafar
Hasta ahora nunca lo había notado, nunca lo hubo
necesitado
De su lugar moverse más allá de lo que alguna vez
había pensado
Pero nota que la nueva brisa con su recorrer pierde
ya fuerza
Y él, sin poder seguirla todavía sujeto sigue con
vergüenza
Es tarde ya, la suave brisa, como llega sin aviso
también se ha ido
Pero queda en él el sin sabor de la extraña carencia
que le ha sucedido
No se sentía esclavo, porque necesidad de escapar
nunca tuvo
Pero al querer recorrer con el soplo de viento, su
mundo súbitamente lo detuvo
Ahora miserable y retenido como nunca antes se
sintió
Por primera vez el gélido soplo de la mañana lo baño
con rocío
Cada día aumentaba su agonía y un profundo dolor
En su pecho asomó apretado
De su cuerpo un palpitar lo agitaba, latió una vez y
no supo que hacer
Nunca algo como eso le había pasado, pero más
preocupado se sintió
Cuando en su mente al reflexionar, porque desde ese
momento
No ha dejado de palpitar
Antes solo su soledad y ausencia, existían en
constante vagar
Pero desde ese día el continuo movimiento no quiere
cesar
Y la cortina
del miedo nunca pudo su mente levantar.
Cuanto más lo recuerda, más el tiempo perece
inclemente pasar
antes no lo contaba, no había forma, lugar o razón
pero el continuo y exacto latir le ha brindado
tensión
lo hace pensar si algún día va a disminuir esa
pasión
temeroso ve recorrer el astro luminoso
que en movimiento de arco anhela ahora
lo que antes su ser conoció
piensa en saber, pero no está encerrado
en la oscuridad de la noche un nuevo sentir lo
a penumbra
siente cansancio, está agobiado
y cuando no puede resistir la penumbra
siente cansancio, está agobiado
parece de sus ojos apoderarse
porque en extraño trance entra y sus parpados lo
traicionan
al cerrarse pesados, sobre aquellos divinos ojos
que jamás antes tanto habían pesado.

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