Cien veces levantó la mirada, más allá de su tes no pudo ser Otras cien veces inclinó la cabeza y su descalzo pie pudo ver Creyó ser libre, más no conocía otro ser No esperaba ni anhelaba lo cambios alternantes del sol y la luna Pues para sí noche y día no proveían diferencia alguna Dormitaba sin tiempo ni espacio, prisa o desahucio En su mente no cabía duda, su labor solo procuraba cansancio Guardian imperturbable su oficio parece algo más que eterno Erguido en vigilancia recostado en el lecho más nunca enfermo Para sí, solo una verdad estaba en evidencia Y era que sin humana compañía estaba su vivencia De sus labios nunca un sonido sus cuerdas emanaron El sigilo gobernaba el ligero movimiento que sus miembros entonaron Adorador y adorado, amo y criado, protector y protegido Si alguna vez a su lado compañía hubo Su partida no recuerda ya se ha ido En su pupila incrustado el lejano e inerte horizonte se ha grabado Pues su entorno solo la ausencia...