01 de diciembre del 2008.
Sambo.
En esta vida joven Gabriel, yo la he visto pasar por momentos difíciles, pero en esa época en particular la tenía sostenida por un hilo apenas celeste. Eran tiempos muy difíciles y no podía sembrar nada aquí en San Antonio, así que me fui para Esparza, a la zona de la Rivera del río Colorado a probar suerte sembrando tomate. Eran los principios de los ochentas, varios de mi pueblo y de San Rafael tomábamos el primer bus del lunes por la mañana para llegar a primera hora, pasar quince días allá trabajando para volver con apenas los paces para volver a ver a nuestras familias durante los dos días de ese fin de semana. Era como decía mi viejo, si el buey quiere agua que la busque.
De todos los que nos aventuramos a labrar aquella tierra , de los que nos amontonábamos en galerón en condiciones apenas humanas para descansar las calurosas noches, llenas de mosquitos y destrozados de cansancio pocos fuimos quedando para cargar en la espalda la bomba para fumigar , para amarrar las ramas del tomate y regar el cultivo. Cada vez fuimos los menos los que teníamos que avergonzarnos de traer el saco del veneno hediondo en la parte de atrás del autobús , muy al pesar de los pasajeros que gracias a dios no sabían de donde venia ese hedor.
Al final solo quede yo, porque el José que era mi socio de aventura , me abandono , y ya no tenía con quien turnarme la vigilia para el cuido de la cosecha, me toco ir a pasar más tiempo a Esparza .Pero era solo yo , tal vez el haber iniciado de último la siembra, me beneficio por que de los que partimos a aquel lugar creo que solo yo logré sacar fruto para al menos pagarle al banco y que me quedara algo para mi. El pedazo de parcela donde sembraba pertenecía a los Alvarez , pegado a mi estaba la hacienda principal de Don Macho Alvarez , que era quien me regalaba agua para el riego y la fumigada.
Tenía poco de haber llegado al lugar , apenas si había cambiado palabras con los hijos de los dueños , jóvenes muchachos con los que empezaba ha hacer amistad, especialmente con el mas niño al que apodaba Chumico, por lo oscuro de su piel. En un día de esos entre a su finca para pedir un poco más del agua que necesitaba , y al acercarme a la casa , encontré a la esposa del finquero , Maria del Pilar , o Doña Pilar como la conocían todos en el pueblo, con una cara de gran angustia, yo como no podía dejar pasar esa tristeza en su cara , le pregunte cual era la situación que la tenía tan acongojada. La señora muy dulcemente, pero sin perder, el aire de tristeza que tenía su rostro, me conto que la chancha criolla , aquella negra y con un colmillo que se le salía grotescamente del hocico esta pariendo y que ella no sabia que hacer puesto que no se levantaba y ya había aplastado al primer lechón que había nacido.
La peor parte, me decía, era que Don Macho estaba muy enfermo en el Hospital de Puntarenas y ella tenía que irlo a ver. En ese momento y sin pensarlo dos veces llene mi pecho, aprete los dientes y le dije a la señora que no se preocupara, que yo me haría cargo de la chancha, que yo algo sabía de esos animales , y que fuera a ver sin angustia a su esposo. Ella aceptó, no se si fue por verme tan decidido, por la necesidad de estar al lado del enfermo hombre. Cuando ella partió me dejo con sus hijos y le pedí al Chumico que me consiguiera unas tablas, clavos y un serrucho cuando me los trajo , con ellos logré armar un camastro para colocar a la chancha , levantarle la cadera y que salieran todos los cerditos , que de por sí no fueron pocos , porque si hubiera sobrevivido el primero hubieran sido diez en total.
Así pasaban los días entre atender el tomatal, me levantaba temprano y a las dos o tres de la tarde ya había terminado , por lo que me quedaba gran parte del día para estar solo en el galerón donde dormía. En un día de esos, eran como las nueve de la noche , cuando el Chumico entro donde yo dormía , entre gritos y movimientos me levanto , yo apenas trataba de incorporarme , el entre brincos alterados y susto trataba de explicarse:
“Momento muchacho de Dios que pasa que en medio de esta oscuridad viene aquí con ese sobresalto”.
Ayyy don Carlos me dijo el Chumico, es que vieras que la vaca de mi papa , esta con una diarrea que no para , esta así desde la tarde y yo no se que hacer, yo no se que hacer y pensé en usted para que me pueda ayudar, vea que es la ternera mas pequeña ,la Macha , la favorita de mi mama, y si esa ternera se llegara a morir , no se que voy ha hacer.
Dígame muchacho cuanto tiene el animal de estar así, y me dijo que le había empezado hoy en la tarde porque ayer el la había traído del potrero , y estaba lo mas bien. Que como a eso de las cinco de hoy cuando de nuevo la traía para dormir fue que empezó , estaba echada y no se podía ni sostener.
Bueno muchacho, vamos que hay que apurar el paso para ver que es lo que tiene el animal.
No crea joven Gabriel:
Usted sabe que yo soy mañoso, algo sabia de animales de corral, y aquí en San Antonio, Don Ernesto el veterinario, me había ensenado algunos truquillos para lidiar con los animales , así que confiado me fui a ver que podía hacer para evitar que la macha se fuera en boñiga y evitarle el sufrimiento que eso le provocaría a Dona Pilar.
Llegamos al corral , no tardamos mucho , mi rancho no estaba lejos de donde los animales dormían, cuando llegue la macha estaba tirada en el suelo y no daba señales de poderse levantar. Le dije a Chumico , que fuera a la cocina , sacara el café molido con el que su mama le chorreaba la bebida , pusiera la mitad de un paquete en alguna media vieja que encontrara por allí tirada, y lo chorreara con agua tibia. Después que lo escurriera y me lo trajera. Así lo hizo el confisgado muchacho , cuando estuvo con el remedio , le pregunte que si en la casa tenían canfín , me lo trajo , le pusimos tres gotas y se lo hicimos tragar al animal.
Pasaron varias horas yo me fui a dormir , lo que podía hacer estaba hecho , mañana cuando saliera el sol ,sabríamos si fue suficiente o encontraríamos solo el caldo de lo que algún día fue la Macha.
Ya iba a amanecer, estaba empezando a abrir los ojos y me rascaba las ronchas de los piquetes producto del rato mal dormido , y la fiesta de los zancudos en complicidad con mi cuerpo mal cobijado. En ese momento entro el Chumico , gritando y bailando de felicidad , me decía que la Macha se había salvado , que seguro yo era brujo , por que con lo que le había dado la vaca hoy ya estaba en pie. Fuimos a ver a el animal, y camino a ese lugar, le pregunte que ,a qué hora se había ido a acostar , y el me contesto que no se había acostado , que estuvo toda la noche junto al animal , para ver como seguía , me dijo también que el remedio le había cortado la diarrea , pero que no lograba levantarse , había sido hasta hoy cuando el animal había amanecido en pie y buscando alimentarse.
Al llegar, al corral nuevamente, encontramos a Don Macho, quien oía atentamente la historia que le contaba el otro muchacho , quien al verme corrió hacia donde mi y me dijo Carlos , usted tiene que ser brujo, ¿como sabia que eso curaría al animal?, mañas , muchacho , esas son mañas que he aprendido y que si usted quiere yo le puedo enseñar. Fuimos a ver los cuatro a la vaca , le puse una paca de pasto fresco guindado de un mecate para que la vaca comiera y se mantuviera de pie. Conseguí un poco de yodo y le sobe el lomo al animal. Pasamos un rato viendo las demás vacas le enseñe como lavar bien las ubre, para ordeñarlas y como conectar los chupones de la maquina de ordeñar, por que eso si la finca estaba bien equipada lo que pasaba era que los muchachos estaban muy jóvenes para saberla trabajar.
Poco después los muchachos se fueron a hacer sus labores, quede solo con el padre, el era un hombre alto, robusto, de pelo apenas canoso, un hombre vigoroso, su familia era pudiente, eran acomodados, tenían dos lanchas donde traían camarón , y viajaban con frecuencia a la isla de Chira, Su finca era grande , y sembraba de todo lo que se podía. Me pregunto que cuanto le debía por los cuidados del animal, que el sabía que no era la primera vez que yo le ayudaba, yo le dije que no me debía nada que con el agua que regalaba para mi siembra era suficiente pago para mí.
Sabes Calos me dijo, no se porque razón lo pronunciaba así , vos sos buena gente y yo aprecio la gente así . Por su puesto yo no puede contenerme, lo mío no es quedarme callado, a mi en mi casa me criaron humilde, pero trabajador y honrado.
Chingo de humildad me decía para mis adentros.
Así fue pasando las semanas cada vez pasaba más tiempo en la finca de los Alvarez. Una tarde después de terminar mi faena estaba recostado en un poco de pasto, en el viejo galerón donde descansaba mis horas de sueño , cuando vi llegar al Chumico, quien me buscaba:
Aquí estoy por las pacas de trasvala, ¿Qué paso Muchacho?
Don Carlos , que dice mi papa que si puede ir a la casa que el quiere hablar con usted.
Esta bien muchacho voy a calzarme las botas y a lavarme estas lagañas , espérame afuera que yo ya salgo.
Así lo hizo , y salimos juntos con rumbo a la hacienda. En el camino en la conversación que llevábamos, le pregunte , si no le molestaba que yo lo llamara Chumico, a lo que me respondió:
No don Carlos , porque debo de enojarme yo si , así es el color de mi piel, si así soy yo. Con la conversación a gusto de boca se me hizo más corto el trazo y llegamos hasta la casas principal, donde en el corredor se veía sentado Don Macho, que al verme se levantó y nos fue a topar.
Don Macho aquí me tiene, usted me dirá para que soy bueno.
Calos, yo quería hablar con usted , y por eso mande al muchacho a traerlo, mis hijos me han dicho lo pendiente que ha estado usted de ellos y que hasta les ha enseñado a limpiar las ubres de las vacas como debe ser, y se también de todas las cosas que usted ha hecho por nosotros. Ahora yo quiero devolverle lago de lo que usted nos ha dado. Quiero presentarle a alguien que es como yo, que sabe valorar a la gente que es buena de verdad, alístese que vaos al Banco Nacional, para presentarle al gerente…
A Don Arnoldo , lo interrumpí yo , a el ya lo conozco.
Ya lo conoce, como es eso Calos , si usted tiene poco de haber llegado al pueblo. Poco si le dije yo, pero ni lerdo ni perezoso, yo traía una carta del gerente del banco de San Antonio, una referencia para los jefes de esta sucursal, para que me ayudaran con todo lo necesario para tramitar el préstamo de veinte mil colones que necesitaba , para poder empezar la siembra del tomate.
Este confisgado de Calos , es bien vivo también, no importa alístese para que me acompañe al centro, para ir al banco. Así lo hice , me cambie, un poco de agua en la cara y en el pelo para alejar la cara de adormilado y me puse la ropa que tenía para viajar en el bus cada vez que iba a la casa. Paso Don Macho por mí, en un Nissan Miller nuevesitítico, venía junto con el chofer , y los tres nos fuimos rumbo al banco.
El era un hombre con poder , en ese pequeño pueblo, con solo llegar a la sucursal bancaria , buscaron a mismo gerente para que lo atendiera, nos sentaron en la sala mientras esperábamos , nos ofrecieron café para mitigar al espera. Que no fue larga porque prontamente llego el gerente, nos saludo efusivamente a todos y nos llevo a su oficina.
Entramos a la oficina los cuatro, ya acomodados, Don macho se levantó de su silla y mirando al gerente le dijo:
Esequiel, quiero presentarte a alguien y mirándome dijo, el es Calos Salazar.( siempre con esa maña de comerse leras en su hablar).
A lo que el gerente respondió, que ya me conocía y resumió la historia que antes yo ya había contado. Al terminar el gerente Don Macho , continuo diciendo, que eso ya el lo sabía pero que de todos modos el quería traerme al banco y recomendarme de parte suya , porque el creía y tenía fe en mi de que era honrada persona, y que a partir de ese día yo me encargaría de llevar al banco todos lo trámites , depósitos y mandados que fueran de la finca, que podía venir solo o que podía venir con el chofer, y que me tratara con la mima gana que si fuera él en persona.
Y así mas con el asombro que correspondía, Salí del banco como empleado de Don Macho. Camino a casa de nuevo en el flamante Miller del año, Don Macho me dijo , que el tenía otro hijo que era el mayor, Rafael se llamaba y era quien hasta ese día se encargaba de los trámites del banco, pero que con todo el dolor de su corazón no podía seguir dejando que lo hiciera porque era un gran irresponsable , y que usaba la plata de finca para patrocinarse las fiesta y beber guaro.
Pasaron los días, mi tiempo lo discurría entre el tomatal y las vueltas al banco que hacia siempre acompañado del chofer de la finca, hasta que una tarde cuando salimos de la sucursal un carro se nos atravesó, y nos bloqueo el paso, yo por supuesto me asuste , no tenía idea de lo que estaba pasando, el chofer , que venia con migo , no se veia alterado, y me dijo , Carlos , este es Rafael el hijo mayor de Don Macho. Se bajo el hombre del carro frente a nosotros , era gande, robusto, pero sin la marca del paso del tiempo estampada en su rostro como si en el de su padre. Camino hasta mi se acerco a la ventana del carro , con voz gruesa me dijo:
¿Sabe quien soy?
Con tranquilidad pero con igual tono respondí , sos Rafael Alvarez , el hijo mayor de Don Macho.
Un poco sorprendido pero siempre con fuerza me dijo, entonces sabe a que vengo, ¿Quiero saber porque me quito mi trabajo?, ¿Porque confía mas mi tata en usted? ,él ya no tiene confianza en mí.
Óigame bien muchacho , oiga lo que le voy a decir , el que su tata no confíe en usted y me ponga a mi a hacer su trabajo no es mi culpa y usted bien lo sabe ,el se echó para atrás, pero yo continué , es por su culpa por irresponsable y por bebedor, porque padre y madre como los que usted tiene , son gente de admirar y de valorar, deje de estar gastando la plata en pachangas y en guaro , sea mas responsable y vera como Don Macho empieza a confiar mas en usted.Tamaña pasada le di , no sabía como iba a reaccionar , pero por lo menos el oía lo que yo le decía y lo hacia con atención.
Señor tiene usted razón , la culpa es toda mía , y yo soy el que debo hacer el esfuerzo por cambiar, pero estoy solo y no se como hacerlo. Solo no esta muchacho le dije, tiene a su familia , tiene a sus padres y desde hoy me tiene a mi. Si usted quiere yo lo puedo acompañar, aquí no conozco, pero en mi pueblo voy a alcohólicos anónimos, tengo diez años de ir a reuniones , yo una vez estaba como usted, creía que tenia amigos, varias veces intente dejar el guaro y la fiesta especialmente la mañana siguiente después de una buena pachanga, cuando la coma me quería hacer reventar. Un día estando en la cantina vi los compas del grupo pasar iban para la reunión y yo metido en la cantina, fue el último día no volví a tomar más. Ellos se reúnen dos veces por semana , supongo que aquí también, búsqueme mañana en la noche yo lo acompaño, si usted realmente quiere ir yo lo acompaño.
La tarde del día siguiente cuando iba para la casa de la hacienda , encontré a Don Macho , que esperaba , afuera en el corredor, me saludó me invito a sentarme con él y me dijo :
Calos usted cada día me sorprende más, ayer el chofer me conto lo que paso con mi hijo Rafael y quiero agradecerle lo que usted esta haciendo por él, espero que no crea que soy un mal padre , que dejo a mi hijo solo a su suerte y de lado, no lo crea , si viera todo lo que Pilar y yo hemos luchado y sufrido por el alcoholismo de Rafael.
Vea Don Macho, no se preocupe, yo no pienso eso de usted, yo muy bien se que esa enfermedad no solo afecta al que la padece, afecta también a los que están a su alrededor, especialmente a los que más lo quieren por tener que enfrentar la impotencia no lograr un cambio en el enfermo. Terminamos de hablar y me fui para el pueblo allá me esperaba Rafael para ir a reunión.
Legue al pueblo fui directo al lugar donde nos habíamos puesto de acuerdo en ver, y allí estaba él , si había llegado y me esperaba. Caminamos un poco eran como las cinco llegamos al sitio de la reunión no había nadie, la reunión empezaba hasta las seis, pero ahí nos quedamos hasta que fuera la hora de empezar. Llevábamos ya un rato de esperar, cuando se dejaron ver dos hombres que venían hacia nosotros, al llegar y con cara de sorpresa nos saludaron y nos invitaron a pasar.
Pasó el tiempo , y una larga sequía junto con el cansancio de tanto trajín del viaje , entre San Antonio y Esparza , lograron que dejara de viajar a esas lejanas tierras , y por las razones del tiempo y del olvido perdí el contacto con la familia Alvarez , como pasa con muchas personas que vamos conociendo a través de nuestra vida.
Han pasado muchos años ya, desde la última vez que tomé el bus o me devolví en tren desde Esparza y los recuerdos de lo vivido son lejanos y llegan por gotas a mi mente.
Si te quiero contar amigo Gabriel, que hace un par de años, tuve un problema médico fuerte, fue una obstrucción de una vena del corazón, y me tuvieron que llevar de emergencia al Hospital México, parece que la operación fue larga y tuvo un alto grado de dificultad por mi edad en el momento de la operación, que solo por la habilidad y la pericia del médico que me atendió logré salvar.
Un mes después de la operación, me tocó volver a una cita de seguimiento con el médico cardiólogo que había salvado mi vida, por lo que en mi humildad le llevé una trenza de cebollas para poderle agradecer con algo sencillo, por lo menos, como muestra de mi gratitud.
Al entrar a la sala de revisión conocí al médico , hombre joven , alto , moreno y de buen ver , le tendí la mano con la trenza cebollas para entregárselas al doctor , sin embargo el hombre , a parto mi mano , me abrazo fuertemente y me dijo:
Calos , soy yo Chumico , el menor de Macho Alvarez , en ese momento ambos rompimos a llorar.
Gabriel H.C.

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