VIAJE A LA INDIGENCIA
No recuerda una infancia feliz, el opaco recuerdo de un amor maternal que pudo y no fue, su madre ,semilla fecundada en lo más profundo de la Talamanca india, de la cual solo conserva los rasgos reprimidos de una raza que solo le traen dolor.
¡señor una monedita!
¡tengo hambre!
Un dios al que no conoce , no le otorgo el don musical como al otro niño, que con guitarra en mano y voz en su garganta, arranca notas a su instrumento y lágrimas a su público con una sentida canción:
“Porque se fue y porque murió
porque el señor me la quitó
se ha ido al cielo y para poder ir yo
debo ser bueno para estar con mi amor”
AH, AH, AH...
AH, AH,AH........
AH, AH, AH..........
Sin un instrumento más que el dolor en su alma ,debe hacer como el niño músico con su canción, debe tocar ese punto tan resguardado , como lo es la bondad.
¡Señor me regala algo ¡
El hombre de traje entero, ocupa demasiada atención en su conversación telefónica, ni siquiera refleja sentimiento, frente a el no hay nadie, su mirada esta fija, lejos en algún punto lejano; frente si no hay nada.
¡Señor tengo hambre!
El animal inmisericorde arremete violentamente.
Si tiene hambre trabaje....
¡señora me regala algo!
La mujer con las manos repletas de bolsas y sudorosas de trabajo, saca un billete de la cartera, mientras aborda el último bus de las once. Toma comete algo rico.
Uno de mil, más de lo que esperaba.
No se que es peor en esta escena, la indiferencia del hombre, el maltrato del animal, la piedad del samaritano o la persona que esta sentada en el último asiento del último autobús de las once que no hace mas que mirar...
“LAS PLEGARIAS SON PARA EL ALMA ,LAS ACCIONES PARA LOS CUERPOS ,REZA POR LOS MUERTOS TRABAJA POR LOS VIVOS”
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