"Duerme niño duerme que mañana ellos dirán
                                                                                                                                                     
Hoy los brazos maternales  tu sueño cobijará

Duerme niño duerme que mañana dios dirá

Que los pechos maternales hoy su elixir te darán

Duerme niño duerme que mañana tú dirás."



En esta vida pasajera todos somos compañeros
Pocos son amigos, y solo uno es amor.


La vanidad lleva al egoísmo                         
Y el egoísmo lleva a la soledad.



Bellos y adornados versos, pero en  ellos se encierra una gran verdad.

 Maldita y estúpida ignorancia, que nos lleva a pensar que por algún rasgo en particular, sentimos una falsa superioridad sobre otros seres. Todos somos  iguales en cuerpo y espíritu, pero infinitamente  únicos  en nuestro ser.

Esa persona que logre sobresalir dentro del rebaño, debe tener el cuidado de que por sus ideas, no sea crucificado por mesías, quemado por brujo o fusilado por error.

En una aventurera travesía, un Cristal  navegante tropezó por error, con esta tierra hermosa y fecunda que Américo dibujo.

El diablo no existe, es un invento del hombre para ocultar su propia maldad.

El asesinato de infantes en vientre de su madre es inmoral, no se sabe cuantos eruditos, lideres, sabios, asesinos o corruptos han sido llamados ha una muerte, extintora  sin la oportunidad de nacer.Por un pecado que no es suyo, y sentenciados  por un verdugo que no conocerán.

Porque fuimos creados por Dios, Mahoma, Buda, Alá, Cristo, Jehová, Zeus, Odín o  cualquier otro nombre que en esta banal vida se le haya dado a la necesidad del hombre de inventar explicaciones a lo que su pequeño entendimiento no pueda aclarar; dotados con una capacidad de entendimiento y conocimiento tan ilimitadamente desproporcionado que solo se compara con el no entendimiento  de este poder.

Esquivando esta suerte nace este personaje, personaje por que no pienso sea real. He perdido la certeza de la noción para conocer de qué lado de la delgada línea que separa la realidad de fantasía, me encuentro hoy. Supongo que la reacción química de mis neuronas que permite la realización del pensamiento, por el momento se encuentra del posible lado de  la realidad porque veo mayoría de este lado, pero es esa mayoría engañosa, que no siempre es garantía de razón. Cuantas barbaridades hubiesen podido evitar si se escuchasen las pequeñas voces que enfrentan valientemente a la masa del  montón. 

Cada hombre al nacer es como una hoja de papel en blanco, un poco de arcilla bruta que espera solamente la mano de ese escultor destino que modela la figura a placer, pero cuan importante es la masa de la que esta echa la obra final que si no tiene la fuerza y el carácter necesario sucumbirá a sí misma, cual frágil estela de camino recorrido de un barco a la deriva que nunca supo donde ir.

El trabajo enaltece el espíritu, pero el que labora la tierra con sus propias manos agradece el terreno que fecundó su ser. Porque no hay mejor hijo que el que agradece a su madre el don de vivir. La vida fecunda en las entrañas de la madre son cielo y miel nueve meses nada más. Todos nacemos para morir, pero esta vida ingrata nos depara un poco más. Una luz terrible y segadora nos separa al nacer, de la  infante comodidad, por momentos no conocemos lo que no podemos ver, instantes infinitos pasan, hasta que a los  brazos de la madre volvemos a llegar, con miedo y cansancio intenta dormir, nada es seguro, pero al menos sabemos que la brillante luz, esa privadora de la tierna comodidad, cual sanguijuela aferrada, de nuestro lado no se separara, hasta que por encargo divino en el ocaso de nuestra vida un fuerte soplido apague la flama de nuestro sirio personal, para llegar a algún lado del cual nadie vivo te podrá contar.

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